REVESCO. Revista de Estudios Cooperativos.                                                                             ARTÍCULOS

e-ISSN: 1985-8031


 

El ADN de la economía popular y solidaria en Ecuador: explorando las características clave de un sistema económico alternativo

 

Pablo David Hidalgo Romero

Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Ecuador) Icono

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María Elena Pulgar Salazar

Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Ecuador) Icono

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Carmen Amelia Coral Guerrero

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https://dx.doi.org/10.5209/REVE.93671                                                                        Recibido: 29/06/2023Aceptado: 23/11/2023 • Publicado: 01/02/2024

 

 

ES Resumen. La Economía Popular y Solidaria (EPS) busca el bienestar colectivo y el ejercicio de la actividad económica basada en principios solidarios. En Ecuador, la Constitución reconoce este sector, pero no se ha implementado una política pública integral de fomento, debido a la falta de información estadística que describa a sus integrantes. La literatura que aborda este tema es limitada. Se han realizado pocos estudios enfocados en el sector financiero. Como resultado, el sector real —compuesto por organizaciones, asociaciones y cooperativas de producción de bienes y servicios— ha sido poco explorado. Estudios previos han adoptado un enfoque cualitativo, en su mayoría, mientras que los enfoques cuantitativos han sido menos frecuentes. El objetivo de esta investigación es determinar perfiles de las organizaciones que conforman el sector real de la EPS, utilizando el análisis de clústeres. Se ha tomado como fuente la Encuesta Nacional de Organizaciones de la EPS (ENOEPS) del año 2020. Los resultados indican que el sector real de la EPS se compone de 6 tipos de perfiles. Este sector presenta una gran diversidad en sus actividades económicas y en factores como su relación con compras públicas, la aplicación de prácticas solidarias y su composición predominantemente femenina. El estudio concluye que la EPS no es una opción atractiva para la población económicamente activa, dado que no proporciona ingresos significativos dada la limitada capacidad de las OEPS para generarlos; en el mejor de los casos, estos ingresos son secundarios o complementarios. Por ello, se requiere una intervención estatal integral, que abarque tanto los aspectos productivos como organizativos para fortalecer la EPS a través de políticas públicas que promuevan la integración de las OEPS en la economía nacional.

Palabras clave. análisis de conglomerados, asociatividad, compra pública, economía popular y solidaria, solidaridad.

Claves Econlit. A13, B55, C38, D71.

 

 

ENG The DNA of popular and solidarity economy in Ecuador: exploring the key features of an alternative economic system

ENG Abstract. The Popular and Solidarity Economy (PSE) seeks collective well-being and the carrying out of economic activity based on solidarity principles. In Ecuador, the Constitution recognizes this sector, but an integral public policy for promotion has not been implemented due to the lack of statistical information describing its members. The literature addressing this topic is limited, with few studies focused on the financial sector. As a result, the real sector —composed of organizations, associations, and cooperatives of production of goods and services— has been underexplored. Previous studies have predominantly adopted a qualitative approach, with quantitative approaches being less frequent. The objective of this research is to determine profiles of the organizations comprising the real sector of the PSE, using cluster analysis. Data from the National Survey of PSE Organizations (ENOEPS) from the year 2020 served as source. The results indicate that the real sector of the PSE consists of 6 types of profiles. This sector exhibits significant diversity in its economic activities and factors such as its relationship with public procurement, the implementation of solidarity practices, and its predominantly female composition. The study concludes that the PSE is not an attractive option for the economically active population, as it does not provide significant income due to the limited capacity of PSE organizations to generate it; at best, these income sources are secondary or complementary. Therefore, an integral state intervention is required, encompassing both productive and organizational aspects, to strengthen the PSE through public policies promoting the integration of PSE organizations into the national economy.

Keywords. cluster analysis, associativity, public procurement, popular and solidarity economy, solidarity.

Sumario. 1. Introducción. 2. Fundamento teórico. 3. Diseño de la investigación. 4. Resultados. 5. Discusión. 6. Conclusiones. 7. Referencias bibliográficas.

 

Cómo citar: Hidalgo Romero, P.D.; Pulgar Salazar, M.E. & Coral Guerrero, C.A. (2024) El ADN de la economía popular y solidaria en Ecuador: explorando las características clave de un sistema económico alternativo, REVESCO. Revista de Estudios Cooperativos, 146(1), 1-15, e93671. https://dx.doi.org/10.5209/REVE.93671.

 

 

1.  Introducción

La Economía Popular y Solidaria (EPS) se enmarca en las teorías de las alternativas al desarrollo y toma en cuenta principios como la reciprocidad, la responsabilidad social y la distribución equitativa y solidaria de excedentes (Coraggio, 2013). Desde los años 1970, ha tomado fuerza con movimientos en Latinoamérica, en particular, en países como Chile, México y Colombia, tanto en el sector financiero como en el productivo, y en Europa, principalmente en Francia y España (Askunze, 2013).

No obstante, la EPS no ha estado exenta de crisis económicas, como la ocurrida en 2008 y la de la pandemia de la COVID-19. Pero, de hecho, el proceso de globalización neoliberal conjugado con estas crisis ha propiciado un rápido aumento y aparición de cooperativas de trabajo, a nivel mundial, como una respuesta al problema del desempleo, sobre todo en economías pequeñas y vulnerables (Cracogna, 2023).

En Ecuador existe un cuerpo normativo que da vida y reconoce como un tercer sector a la Economía Popular y Solidaria. Así, la Constitución de la República del Ecuador (2008) establece que “El sistema económico es social y solidario; reconoce al ser humano como sujeto y fin; propende a una relación dinámica y equilibrada entre sociedad, Estado y mercado (…)” (Art. 283).

Posteriormente, se promulgó la Ley Orgánica de Economía Popular y Solidaria (2011), cuyo objetivo es construir una economía más justa, que permita una distribución más equitativa de los recursos y los beneficios entre la sociedad, y que promueva la inclusión social y la participación ciudadana. Además, se promulgó el Reglamento General a La Ley Orgánica de Economía Popular y Solidaria (2015) para operativizarla. Esta Ley, en su Artículo 2, establece que las formas de organización de este sector son las asociaciones, las cooperativas, las organizaciones comunitarias, las federaciones y las unidades económicas populares. Sin embargo, no contempla la forma de empresas sociales, que es reconocida por otros países, lo que limita el margen de acción de las unidades productivas que conforman este sector.

La EPS es una expresión de la economía social, que se enfoca en la incorporación y el reconocimiento de formas de organizaciones colectivas e individuales. Esta economía se basa en la inclusión de pequeños comerciantes, artesanos y trabajadores autónomos. Asimismo, la EPS es parte de la Economías Social y Solidaria (ESS), que es mucho más amplia y comprende tanto pequeños emprendimientos como grandes empresas, con una visión de equidad, justicia y solidaridad.

De forma general, durante el año 2022, Ecuador tuvo un Producto Interno Bruto (PIB) de USD 115 049 millones en términos corrientes, lo que refleja la magnitud de su actividad económica. La población del país se aproximó a 17 millones de personas, lo que proporciona un contexto demográfico significativo para las políticas y programas gubernamentales (Banco Central del Ecuador, 2023). En el ámbito de las exportaciones, se registraron operaciones acumuladas por un total de USD 32 658,32 millones, de las cuales USD 21 071,37 millones correspondieron a exportaciones no petroleras. En cuanto a la tasa de empleo pleno, alcanzó 36,04 %, destacando la situación laboral en el país. Por último, el salario nominal promedio se situó en USD 524,83, lo que arroja luz sobre las condiciones salariales en el país para ese año. Estos indicadores son cruciales para comprender la dinámica económica y social del país en el período (Banco Central del Ecuador, 2023).

Específicamente, el sector productivo-real de la EPS está conformado por más de 17 000 organizaciones, que aglomeran aproximadamente 600 000 personas económicamente activas (PEA), es decir que abarca a cerca de 8 % de la PEA del país. En términos productivos, para el año 2019, registró USD 1 408 millones en ventas y exportaciones en términos agregados (Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria, 2021b), encontrándose principalmente enfocado en ciertas actividades, como la agricultura, la fabricación de textiles, la manufactura de alimentos, los servicios de limpieza y el comercio, entre otros.

En cuanto a los socios trabajadores de este sector, cuentan con ingresos de USD 287 mensuales, lo cual es significativamente inferior al salario básico mensual para el año correspondiente (USD 400) y al ingreso promedio nacional (USD 475). La incidencia de la pobreza por ingresos en los socios trabajadores de la EPS bordea 27 %, lo que implica que 1 de cada 4 personas del sector se encuentran en esta condición (Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria, 2021a).

Por este motivo, resulta necesario determinar rasgos y características relevantes de quienes ejercen su actividad económica dentro de la EPS, para construir políticas públicas específicas y diferenciadas que fortalezcan a estas unidades económicas.

En esta línea, los diferentes gobiernos han generado esfuerzos aislados para apoyar al sector, incluyendo medidas como el cofinanciamiento de iniciativas productivas, capacitaciones a organizaciones e inserción en mercados. No obstante, no se ha generado una política pública específica, principalmente, por la falta de información estadística que examine y detalle su realidad, algo común en países del área andina (Maestre et al., 2019). Así, se han ejecutado acciones sesgadas y erráticas que no han tenido un impacto significativo de apoyo a todos los actores de la EPS en Ecuador (D’Aloia, 2022).

La EPS en Ecuador ha sido estudiada primariamente desde un enfoque cualitativo, con énfasis en los estudios de caso, y vinculados a la teoría crítica. Los estudios cuantitativos son escasos, lo que podría atribuirse a una falta de información estadística que muestre la realidad productiva y social del sector. Esto representa un problema significativo, dado que sin información precisa no es posible tomar acciones concretas.

Desde la promulgación de la Constitución y las leyes mencionadas hasta el año 2020, cuando fue publicada la Encuesta Nacional de Organizaciones de la EPS (ENOEPS), no hubo un instrumento estadístico que fuera capaz de capturar información de estas organizaciones, reconociera cuántas son, dónde están, a qué se dedican y determinara si las prácticas solidarias eran parte de su quehacer productivo. La presente investigación busca determinar perfiles de organizaciones con características similares, pero al mismo tiempo, identificando sus particularidades, para clasificarlas y, luego, examinar su composición y sus características, tanto productivas como de prácticas solidarias.

El presente artículo se encuentra organizado de la siguiente manera. En el apartado 2, se plantea la revisión de la literatura, haciendo énfasis en las corrientes teóricas que construyen a la EPS en Ecuador. En el apartado 3, se encuentran los materiales y los métodos, donde se propone la metodología de análisis de clústeres, para determinar los diferentes perfiles de OEPS. En el apartado 4, se presentan los resultados de la investigación. Finalmente, el apartado 5 cierra con la discusión del tema y las conclusiones.

 

2. Fundamento teórico

 

2.1. La Economía Social como motor de cambio

En Ecuador, la nueva Constitución (2008), en su Artículo 283, reconoce al sistema económico social y solidario por las formas de organización económica, pública, privada, mixta, popular y solidaria. Adicionalmente, están la Ley Orgánica de Economía Popular y Solidaria (2011), y su correspondiente reglamento, Reglamento General a La Ley Orgánica de Economía Popular y Solidaria (2015). Esta Ley es el principal marco normativo, así, regula la actividad económica de todas las formas de organización de las Empresas de Economía Popular y Solidaria en Ecuador. Su objetivo fundamental es fomentar la inclusión socioeconómica de la población vulnerable, a través de la formalización de actividades económicas y la generación de empleo, al tiempo que impulsa el desarrollo de la economía social, colectiva y solidaria.

Según Fonteneau et al. (2010), la economía social promueve valores y principios que se centran en las necesidades de las personas y su comunidad, en el espíritu de la participación voluntaria, la autoayuda y la independencia; y a través de los medios de las empresas y organizaciones, busca equilibrar el éxito económico y la justicia social desde el nivel local hasta el mundial.

Los principios de justicia y paz de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) tienen una estrecha relación con las empresas y organizaciones de economía social, comparten una misión orientada hacia el bienestar social y un compromiso con la sostenibilidad, aunque se distinguen significativamente en términos de estructura de propiedad (con miembros frente a accionistas), distribución de beneficios (reinversión o dividendos), y preeminencia de objetivos (sociales frente a económicos). Asimismo, las organizaciones de economía social frecuentemente adoptan estructuras legales específicas, como cooperativas o fundaciones, para reflejar su dedicación a la misión social, en contraste con las empresas tradicionales, cuyo foco principal está en la obtención de beneficios económicos.

No obstante, las estrategias y los instrumentos existentes no logran abordar de manera integral la necesidad de definir a estas empresas y organizaciones como parte de un conjunto coherente. Y esta definición integral es esencial para mejorar y aumentar su eficiencia.

Es así como, en la Conferencia Regional de la OIT, realizada en 2008, se llegó a un consenso para adoptar una agenda que promoviera las empresas y las organizaciones de economía social. Los mandantes enfatizaron la necesidad de fortalecer el trabajo en el ámbito de la economía social como una importante fuente de creación de empleo decente (Organización Internacional del Trabajo, 2019). En esta línea, la OIT conceptualiza “trabajo decente” como un paradigma laboral que incorpora empleo productivo y digno, derechos laborales, protección social y diálogo social. Un enfoque que busca garantizar condiciones laborales justas y equitativas, promoviendo la sostenibilidad económica y el bienestar social, al tiempo que se respetan los derechos fundamentales de los trabajadores y se fomenta la cooperación entre empleadores, trabajadores y gobiernos (Organización Internacional del Trabajo, 2019).

Ahora, si bien el reconocimiento legal y normativo de la empresa social es relativamente reciente, esta forma de organización ha existido desde finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, cuando se generaron iniciativas con visión social y solidaria, como Cáritas y Cruz Roja Internacional, entre otras. Es decir que ha constituido un fuerte fenómeno emergente en Europa y América del Norte, si bien tiene sus variantes en países en vías de desarrollo (Fisac Garcia et al., 2011). Ciertamente, existen diferencias significativas en la conceptualización de la economía solidaria entre Europa y América Latina. Así, en Europa, se conoce como “economía social y solidaria” e incluye organizaciones de solidaridad democrática, como ONG y fundaciones, mientras que en América Latina se denomina simplemente como “economía solidaria” y se concibe como un medio para abordar la desigualdad y la pobreza estructural en la región, sin incorporar organizaciones filantrópicas (Battisti Telles et al., 2020).

Se trata, entonces, de un fenómeno que surge en el contexto de la crisis de finales de la década de 1970, como una respuesta a las necesidades sociales insatisfechas y los límites de las políticas sociales y laborales tradicionales para abordar la exclusión social (Defourny y Nyssens, 2006). Creció de la voluntad de algunas asociaciones para generar empleo para las personas excluidas del mercado laboral tradicional y de empresarios individuales que querían administrar negocios pero con marcados objetivos sociales (Dávila y Malo, 2014; Fisac Garcia et al., 2011).

Además, en el ámbito de la economía social, es necesario mencionar la creación de mercados especiales, como el mercado de comercio justo, donde se combinan los principios de la economía de mercado con características específicas, como las externalidades positivas para un grupo de productores o la protección ambiental. El objetivo es establecer transacciones en las que todas las partes involucradas sean beneficiadas, rompiendo así con la lógica tradicional del análisis de costo-beneficio, basado únicamente en términos monetarios, donde incluso es aceptable y deseable que los precios de los productos sean más altos que los precios de mercado. En lugar de centrarse en el valor de intercambio, estas transacciones se enmarcan en el valor de uso y bienestar. De esta manera, se consideran los beneficios en términos de calidad de vida y satisfacción, superando la visión meramente economicista (Salvá y Doblas, 2005; Thompson y Doherty, 2006).

 

2.2. La Economía Social y Solidaria en Ecuador: un enfoque alternativo al modelo tradicional

La economía social y la EPS resurgen, a finales del siglo XX, como respuesta al fracaso del crecimiento económico, el desempleo estructural y las necesidades no satisfechas ni por el mercado ni por el Estado (Dávila y Malo, 2014).

En Ecuador, el apogeo de la EPS se da en el contexto de la Constitución de 2008, como producto de las reivindicaciones sociales, las reacciones a las reformas del mercado neoliberal y la promoción de alternativas al desarrollo. Esta forma de hacer economía ha reconocido aproximadamente a 17 000 organizaciones, entre asociaciones, cooperativas, federaciones y uniones, las cuales aglutinan cerca de 600 000 personas, lo que representa a 8 % de la Población Económicamente Activa (Instituto de Economía Popular y Solidaria, 2022).

Las entidades financieras de EPS surgen como respuesta a las finanzas preponderantes para democratizar el dinero y apoyar a la colectividad social, con el objetivo de colocar a las finanzas al servicio de las necesidades de todos (Gudynas y Acosta, 2011).

Según Jubeto y Guridi (2018), en Ecuador, hay una búsqueda de modos alternativos para producir y satisfacer necesidades, y de transformación social, incorporando a la actividad económica valores ciudadanos, como equidad, justicia, fraternidad económica, solidaridad social y democracia directa. Una nueva forma de producir, de consumir y de distribuir. Por ello, la EPS se propone como una alternativa viable y sostenible para la satisfacción de las necesidades individuales y globales, aunque también en un contexto de vulnerabilidad económica, la cooperación resulta un importante medio de subsistencia.

Para Mariño et al. (2014), el mandato de la Constitución del Ecuador no ha sido suficiente para la instauración total de un sistema económico social y solidario. Las cooperativas de ahorro y crédito han crecido en volumen de negocio más que los bancos, pero, en lugar de plantear estrategias que les permitan ser reconocidas como líderes en la gestión social y solidaria, han implementado intermediación financiera a partir de la réplica al sector bancario privado.

La solidaridad en el sector financiero se refleja en la incorporación de pequeñas empresas que, debido a su histórico perfil de alto riesgo crediticio, han sido tradicionalmente excluidas del sistema financiero convencional. En estas instituciones con una orientación solidaria, se observa una distribución y compartición del riesgo financiero entre todos los miembros que conforman la entidad, lo cual posibilita la colocación de recursos en condiciones rentables financieramente y, al mismo tiempo, solidarias.

Por su parte, el sector real de la EPS de Ecuador presenta una serie de incentivos y oportunidades para integrar a personas desplazadas por la economía tradicional, en un marco de prácticas solidarias basadas en la equidad y la reciprocidad (Hidalgo Romero y Aldas Vargas, 2022). Estos incentivos se observan tanto en el caso ecuatoriano como en el caso chileno (Letelier, Vanhulst, Cid y González, 2019).

En cuanto al aspecto tributario, es importante destacar que en Ecuador los productos agrícolas están exentos del Impuesto al Valor Agregado (IVA), lo que beneficia a más de 35 % de las OEPS. Además, todas las OEPS[1] están exentas del Impuesto a la Renta, siempre y cuando reinviertan las ganancias generadas por su actividad económica en la misma organización. Se ofrecen también otros incentivos fiscales para este sector. En este sentido, la carga impositiva no representa necesariamente un problema para las OEPS con baja productividad. No obstante, las organizaciones altamente productivas podrían enfrentar desafíos, ya que la carga tributaria aumenta a medida que sus ingresos crecen. En este contexto, la intervención estratégica del Estado es fundamental para corregir estas disparidades (Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria, 2021b).

Por otra parte, en el contexto ecuatoriano, la diversidad de formas de organización es limitada. La legislación actual no incluye la figura de la empresa social, las fundaciones ni la empresa social y solidaria. Esta limitación plantea un desafío significativo, dado que restringe la capacidad de las organizaciones para implementar una gestión organizativa que permita una mayor escalabilidad y, por lo tanto, condena a que las organizaciones no cuenten con incentivos para transformarse y crecer hacia estructuras más productivas.

Las empresas sociales en otros países a menudo operan como entidades legales independientes, con la posibilidad de obtener beneficios económicos, pero mantienen un compromiso con objetivos sociales y ambientales. En contraste, las OEPS en Ecuador se centran en la solidaridad y no tienen como objetivo principal la búsqueda de beneficios lucrativos. Además, mientras las empresas sociales buscan un equilibrio entre la generación de beneficios económicos y la promoción de causas sociales o ambientales, en Ecuador, las OEPS priorizan una distribución equitativa de beneficios, con un fuerte énfasis en el bienestar de sus miembros y comunidades.

En el contexto ecuatoriano, existen dos criterios para determinar si las diversas formas de organización pueden ser consideradas efectivamente organizaciones de la Economía Popular y Solidaria. El primero se relaciona con aspectos legales. Estas organizaciones deben llevar a cabo su constitución y registro en la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, para obtener la personalidad jurídica que les permita operar como entidades de la EPS. El segundo se basa en una evaluación que se realiza a través del Registro Único de la EPS. Esta evaluación determina si estas organizaciones efectivamente llevan a cabo prácticas solidarias, como la participación democrática, la autogestión, la prelación del trabajo sobre el capital y el ejercicio activo de prácticas solidarias, lo que conduce a su certificación como entidades de la Economía Popular y Solidaria.

Aquí cabe puntualizar que en la Ley Orgánica de Economía Popular y Solidaria (LOEPS) se establecen una serie de principios que guían el accionar de las OEPS. Sin embargo, no todas las OEPS los siguen rigurosamente, dado que estos son complementarios, pero no necesariamente comunes (Alarcón, 2016; Alarcón, Álvarez y Morais, 2022).

En particular, Alarcón (2016) presenta a la Economía Social (y Solidaria) como el “conjunto de relaciones persistentes de empatía (redes de hábitos, instituciones), formalizadas en entidades productoras de bienes y servicios, que tienen como principio común la No Prioridad en el Ánimo de Lucro Personalista y emiten Transferencias Sociales en Especie” (p. 61). Diversas entidades económicas, como fundaciones, ONG, Cáritas y Cruz Roja, entre otras, comparten principios solidarios, sin embargo, no todas se integran completamente en el marco de la Economía Social y Solidaria. Estas organizaciones tienden más hacia la solidaridad filantrópica que hacia la solidaridad democrática, y algunas podrían adecuarse a un determinado modelo de ESS, dependiendo del contexto y las características territoriales. No obstante, la solidaridad de una entidad no implica necesariamente su inclusión en un ecosistema de ESS (Tacuri y Jácome Calvache, 2023).

Para poder establecer quiénes conforman la EPS en el caso ecuatoriano, se determinan dos tipos de principios comunes en las OEPS: los configurativos y los histórico-normativos.

Los principios configurativos son los que subyacen a las organizaciones de Economía Popular y Solidaria. Incluyen la ausencia de un afán de lucro como prioridad, así como también la adhesión voluntaria y libre de los trabajadores en un contexto de cooperación y búsqueda del bienestar colectivo. Aquello se puede observar en todas las organizaciones que conforman la EPS en Ecuador, ya que se encuentran arraigados en su esencia.

Por otra parte, los principios histórico-normativos tienen su origen en la historia socio-cultural, y fueron posteriormente reflejados en la Ley Orgánica de la Economía Popular y Solidaria. Estos principios comunes se centran en la propiedad parcial o total de los socios trabajadores que integran la organización y en la toma de decisiones de manera democrática. De hecho, estos principios jugaron un papel esencial en el desarrollo tanto de la comuna como del cooperativismo, como modalidades organizativas dentro de la Economía Social y Solidaria en el país. Estas formas de organización se practicaban antes de su formalización en la normativa, remontándose a prácticas arraigadas ya en el siglo XIX. La LOEPS estableció su obligatoriedad en 2011. De tal manera, todas las OEPS están requeridas de mantener una propiedad colectiva, ya sea parcial o total, e incorporar mecanismos de toma de decisiones democráticas, tales como asambleas generales o comisiones internas, entre otros procedimientos, independientemente del cumplimiento de los otros principios previstos en la Ley.

En cuanto a programas estatales de apoyo al sector, se puede destacar el estímulo que ha sido el programa de compra pública, instaurado desde el año 2007, por el presidente Rafael Correa. Consiste en asignar la provisión de uniformes escolares, lencería hospitalaria, servicios de alimentación y de limpieza, para escuelas, entidades públicas y hospitales, a organizaciones de la EPS, con el objetivo de redistribuir y democratizar los recursos públicos (Mogrovejo Peñaloza, 2017). Este programa no se enfoca en lograr eficiencia en el gasto, mediante el acceso a precios más bajos, sino que cambia su enfoque hacia el comercio justo. Su objetivo es obtener beneficios cualitativos así como generar ingresos para los miembros de la EPS y fomentar una movilidad social ascendente, como réplica de programas similares, como el caso chileno (Aldas et al., 2022; Letelier et al., 2019).

Sin embargo, un problema común dentro de este programa ha sido la creación de organizaciones que no responden a las prácticas solidarias sino a la oportunidad del acceso a contratos de compra pública. En consecuencia, muchas organizaciones no realizan prácticas solidarias y tienen una actividad económica intermitente. Es decir que este programa es un gran instrumento de redistribución, pero no necesariamente de fomento de la Economía Social (Hidalgo Romero y Aldas Vargas, 2022).

Un problema derivado de la situación anterior es la corrupción que puede darse en la asignación discrecional de contratos por parte de funcionarios al interior de la institución pública responsable de esta tarea. Estos funcionarios suelen favorecer a actores con mayor capital y recursos, quienes no adoptan prácticas solidarias, en detrimento de otros, que suelen ser comúnmente organizaciones más pequeñas con una verdadera implementación de prácticas solidarias.

La literatura resalta diversos aportes e investigaciones en cuanto al sector real de la EPS. Los estudios realizados tienen tres vertientes principales. La primera hace referencia a estudios de tipo reflexivo teórico, que presentan a esta economía como una alternativa al modelo tradicional capitalista y donde se plantea como una alternativa al modelo extractivista posneoliberal (Jael y Revelo, 2015; Jiménez, 2016; D. Martínez, 2015; L. Martínez, 2009; Villalba-Eguiluz et al., 2020).

Otro grupo de autores analiza a la Economía Social y Solidaria a través de los estudios de caso, haciendo énfasis en aquellos que tienen un estrecho vínculo entre la actividad productiva y el ejercicio de la práctica solidaria al interior, así como también, casos que hacen énfasis en temas de género y mejora de condiciones de vida (Almeida Vélez, 2017; Muñoz et al., 2022; Palacios Zurita y Ortiz, 2018; Verzosi, 2020).

Finalmente, un tercer grupo examina al sector real de la EPS desde los estudios cuantitativos, con el objetivo de determinar rasgos o características clave de este sector y generar hallazgos que empujen la política pública (Benavides et al., 2018; Burgos y Falconi, 2017; Hidalgo Romero y Aldas Vargas, 2022).

 

3. Diseño de la investigación

 

3.1. Objetivos de la investigación e hipótesis

El propósito de esta investigación es identificar perfiles tipo que agrupen a aquellas OEPS con características similares, pero que, al mismo tiempo, sean distintos entre sí. Esto permitirá clasificarlas y examinar su composición, tanto en términos de productividad como de prácticas solidarias. Se han realizado trabajos previos, por Ciccarino et al., (2022), Hove y Banjo (2015), Lüdeke-Freund y Dembek (2017), Venkatraman y Ramanujam (1986), para el análisis y la categorización de las organizaciones productivas, así como para pequeñas empresas en contextos de países en vías de desarrollo, con una lógica productiva similar. Si bien esos trabajos son una fuente de referencia, no existen escritos previos de generación de perfiles en el contexto de Ecuador. En este sentido, este es uno de los aportes de este estudio.

El objetivo de este estudio es responder a la pregunta de cómo el Estado ecuatoriano y los emprendedores pueden analizar a las Organizaciones de Economía Popular y Solidaria para lograr mejores resultados, tanto en el ámbito productivo como en el solidario. Esta pregunta de investigación es de utilidad dado que proporciona información sobre los posibles resultados de las actividades productivas de las OEPS, lo que orientaría a las intervenciones del Estado y ayudaría a los emprendedores a tomar decisiones más informadas.

La presente investigación postula, en su hipótesis principal (H1), que en el contexto ecuatoriano se pueden identificar al menos cuatro perfiles diferenciados de OEPS. Esta distinción se fundamenta en una serie de factores influyentes, entre los cuales se destacan la variabilidad en el valor agregado generado por las actividades económicas de estas organizaciones, su grado de dependencia de la contratación pública como fuente primordial de ingresos, la predominancia de la participación femenina en su composición, así como la adopción de prácticas solidarias en el desarrollo de sus actividades económicas.

 

3.2. Materiales

Para realizar este análisis se ha tomado la información de la Encuesta Nacional de Organizaciones de la Economía Popular y Solidaria (ENOEPS), publicada en 2020, por el gobierno del Ecuador (Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria del Ecuador, 2020). Esta provee información estadística de cerca de 10 000 organizaciones a nivel nacional; su principal característica es que recoge información de variables de tipo organizativas, administrativas y operativas, así como variables cualitativas de cumplimiento de prácticas solidarias.

La recopilación de la información se realizó en el año 2020, por lo tanto, la información detallada se refiere a esa fecha. Las preguntas hacen alusión al año 2019, específicamente, los datos relativos a las utilidades corresponden al ejercicio fiscal de 2019.

De la ENOEPS se ha tomado una muestra representativa de 4 947 OEPS; es una muestra que tiene una representatividad nacional y agrupa a cerca de 150 000 socios. Para considerar la inclusión de cada caso, se ha verificado que estos cuenten con información completa y consistente en las variables analizadas.

La muestra se encuentra distribuida de forma geográfica de la siguiente manera.

 

Tabla 1. Composición de la muestra por área geográfica

Área

Nº Organizaciones

% Casos

Urbano

3 026

61,2 %

Rural

1 921

38,8 %

Total

4 947

100 %

Fuente: Elaboración de los autores basado en la ENOEPS, Publicada por IEPS-Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria (2020).

 

La Tabla 1 indica que 61,2 % de casos, equivalente a 3016 OEPS, se encuentran en zonas urbanas, mientras que 38,8 %, equivalente a 1 921 OEPS, se encuentran en zonas rurales. Esto da un total muestral de 4 947 organizaciones de la EPS.

Es importante señalar que la muestra incluye una variedad de formas de organización, como cooperativas y asociaciones, que difieren significativamente en términos de su composición y estatus legal, entre otras características relevantes. En detalle, 92,1 % de la muestra está compuesto por asociaciones, mientras que las cooperativas representan 6,1 %, y las organizaciones comunitarias y otros tipos de entidades conforman el restante 1,8 %. Cabe destacar que no se ha incorporado la variable de forma de organización porque no representa una característica que determine un clúster específico, dada la distribución tan asimétrica entre asociaciones y otras formas de organización.

 

 

 


 

Tabla 2. Detalle de las variables utilizadas

Categoría ESS

Dato o Indicador original

Pregunta del Cuestionario

Criterio

Valor en variable final

Productiva

i) Actividad Económica Principal (CIIU)

Indique la actividad económica principal:
Agricultura
Manufactura de alimentos
Fabricación de productos textiles
Servicios de limpieza
Servicios de alimentación
Comercio
Otras actividades

Codificación CIIU

Variables binarias para cada actividad económica (1=Sí/0=No)

Principal cliente es el sector público

ii) Principal cliente (Sector Público)

¿Su principal cliente es el sector público?

Respuesta binaria

Respuesta binaria (1=Sí/0=No)

Resultado del ejercicio económico

iii) Generación de utilidades en el último año fiscal

¿La organización generó utilidades en el último año fiscal?

Respuesta binaria

Respuesta binaria (1=Sí/0=No)

Fuente de ingresos

iv) Ventas como principal fuente de ingresos

¿Las ventas del bien o servicio que oferta la organización es la principal fuente de ingresos?

Respuesta binaria

Respuesta binaria (1=Sí/0=No)

Género

v) Composición mayoritaria de mujeres en la organización

Para determinar si una organización se encuentra conformada mayoritariamente por mujeres, se comparó el número de hombres y mujeres.

Comparación del número de hombres y mujeres y se transforma a variable binaria

Variable binaria “organización conformada mayoritariamente por mujeres” (1=Sí/0=No)

Prácticas solidarias

vi) Realización de prácticas solidarias

¿La organización realiza prácticas solidarias, como ayudas económicas a las familias en medio de calamidades domésticas, y/o la realización de mingas, y/o la entrega de recursos a crédito a los socios para solventar contingencias?

Respuesta binaria en caso de realizar alguna de estas actividades

Respuesta binaria (1=Sí/0=No)

Fuente: Elaboración de los autores basado en la ENOEPS (2020).

 

Como se observa en la Tabla 2, este análisis no solamente incluye variables propias del ejercicio económico, como el tipo de actividad o la fuente de los ingresos, sino que también se insertan variables medulares en el espíritu de la Economía Social y Solidaria (ESS), como las referentes a género y prácticas solidarias, que precisamente dan un sentido social y solidario al ejercicio de la actividad económica (Coraggio, 2011; Fonteneau et al., 2010b).

 

3.3 Métodos

El análisis de clústeres o conglomerados es una técnica de análisis estadístico utilizada para agrupar datos similares en un determinado número de conjuntos. Permite identificar patrones en los datos y determinar relaciones que a priori no son evidentes, además, establece grupos con casos que tienen características similares pero que, al mismo tiempo, son significativamente diferentes (Cleff, 2019).

En esta investigación se ha utilizado el método de agrupamiento por kmeans o k-medias dado que ofrece varias ventajas. Primero, permite realizar análisis de clústeres con bases de datos que tienen más de 1 000 casos, como es precisamente el caso de este estudio. En segundo lugar, facilita trabajar con variables dicotómicas o binarias, como las descritas en los párrafos precedentes; asimismo, en este algoritmo se utilizó la distancia de Jaccard, que posibilita medir la disimilitud entre conjuntos de datos binarios (Cleff, 2019).

Para poder identificar si existe una diferencia estadísticamente significativa en el ingreso que tienen los diferentes clústeres se utilizó la prueba de Kruskal-Wallis, que es una prueba estadística no paramétrica usada para determinar si hay diferencias significativas entre tres o más grupos de datos independientes. Esta mide la diferencia entre los rangos de los datos de los diferentes grupos y los compara para establecer diferencias significativas (McKight y Najab, 2010).

Se establece si la diferencia en el ingreso de cada uno de los perfiles es estadísticamente significativa entre los diferentes clústeres a través de la inferencia de los intervalos de confianza; esto con el fin de conocer la heterogeneidad en el ingreso de cada uno de los perfiles.

Además, se propone llevar a cabo un estudio para analizar la disparidad en el ingreso por trabajador entre las organizaciones que implementan prácticas solidarias y aquellas que no las adoptan. El objetivo principal de esta investigación es establecer la relación entre el nivel de ingresos percibidos y la aplicación de estas prácticas solidarias en el ejercicio de la actividad productiva.

 

4. Resultados

 

4.1. Resultados del análisis de clústeres

El análisis de datos reveló la existencia de 6 perfiles de clústeres altamente diferenciados en las organizaciones pertenecientes al sector de la Economía Popular y Solidaria de Ecuador. La Tabla 3 detalla la composición de cada clúster y su desglose en función de la variable analizada. En particular, refleja que los clústeres C2-Textiles y C3-Agrícola son los más prevalentes, abarcando conjuntamente 59,2 % de los casos en la muestra utilizada.

 

Tabla 3. Clústeres de OEPS

Clúster

Clúster 1

Clúster 2

Clúster 3

Clúster 4

Clúster 5

Clúster 6

Total

Número de casos

181

1 433

1 496

788

591

458

4,947

% casos

3,7 %

29,0 %

30,2 %

15,9 %

11,9 %

9,3 %

100 %

OEPS por actividad económica

Agricultura y ganadería

0

7

1 454

0

0

0

1 461

Manufactura de alimentos

0

95

0

12

330

101

538

Fabricación de productos textiles

0

1 110

0

0

0

0

1 110

Servicios de limpieza

0

0

0

660

0

150

810

Comercio

0

51

29

5

28

105

218

Servicios de alimentación

0

104

13

16

21

44

198

Otras actividades

181

66

0

95

212

58

612

Principal cliente es el sector público (compra pública) (N.° OEPS)

No

181

319

1 421

149

458

458

2 986

0

1 114

75

639

133

0

1 961

Utilidad generada en el último período (N.° OEPS)

No

181

943

1 223

599

387

445

3 778

0

490

273

189

204

13

1 169

Ventas del bien o servicio como principal fuente de ingresos de la organización (N.° OEPS)

No

181

794

1 092

433

235

451

3 186

0

639

404

355

356

7

1 761

Organización conformada mayoritariamente por mujeres (N.° OEPS)

No

181

148

1 088

427

196

66

2 106

0

1 285

408

361

395

392

2 841

Prácticas solidarias al interior de la organización (N.° OEPS)

No

124

1 006

659

554

117

363

2 823

57

427

837

234

474

95

2 124

Fuente: Elaboración de los autores basado en el procesamiento de la información.

 

Los perfiles generados por el procesamiento de la información estadística arrojan los siguientes resultados, según el Gráfico 1.

 


 

Gráfico 1. Distribución de los clústeres (OEPS y porcentajes).

Interfaz de usuario gráfica

Descripción generada automáticamente con confianza baja

Fuente: Elaboración de los autores basado en el procesamiento de la información.

 

Perfil N.°1 (C1) (Conformado por 181 organizaciones). Organizaciones que tienen un mal desempeño económico y que no tienen prácticas solidarias. Este tipo de OEPS no se encuentran vinculadas con la compra pública ni tampoco generaron utilidades. Están conformadas mayoritariamente por hombres. Se encuentran en la categoría de “Otras actividades”.

Perfil N.º 2 (C2) (Conformado por 1 433 organizaciones). Organizaciones conformadas mayoritariamente por mujeres, vinculadas a la compra pública y dedicadas a la fabricación de productos textiles y servicios de alimentación. En efecto, estas OEPS se encuentran altamente vinculadas a la compra pública y tienen una leve generación de utilidades en el período anterior. Cerca de la mitad de las OEPS tienen a las ventas como su principal fuente de ingreso. La incidencia de prácticas solidarias es baja.

Perfil N.º 3 (C3) (Conformado por 1 496 organizaciones). Organizaciones que tienen un mal desempeño económico. Estas OEPS tienen baja incidencia en la generación de utilidades. Se dedican a la actividad agrícola y ganadera. No se encuentran vinculadas a la compra pública. Un porcentaje minoritario de OEPS tiene a las ventas como la principal fuente de ingresos. Se encuentran conformadas mayoritariamente por hombres y, de forma interesante, tienen una importante incidencia del ejercicio de prácticas solidarias.

Perfil N.º 4 (C4) (Conformado por 788 organizaciones). Organizaciones con un regular desempeño económico. Dedicadas a los servicios de limpieza y otras actividades. Estas organizaciones se encuentran altamente vinculadas a la compra pública, donde una minoría ha generado utilidades en el período anterior. No obstante, la incidencia de las OEPS que tienen a las ventas como su principal fuente de ingresos es significativa. Existe un equilibrio entre las organizaciones conformadas por hombres y mujeres. El ejercicio de prácticas solidarias es bajo.

Perfil N.º 5 (C5) (Conformado por 591 organizaciones). Organizaciones conformadas mayoritariamente por mujeres que realizan prácticas solidarias, dedicadas a la manufactura de alimentos y otras actividades. Las organizaciones se encuentran levemente vinculadas a la compra pública. Una minoría de ellas ha generado utilidades en el período anterior. La incidencia de las OEPS que tienen a las ventas como su principal fuente de ingresos es mayoritaria.

Perfil N.° 6 (C6) (Conformado por 458 organizaciones). Organizaciones que tienen un mal desempeño económico. La mayoría se encuentran conformada por mujeres. Este tipo de OEPS se dedican a actividades varias, como limpieza, comercio y manufactura de alimentos. No se encuentran vinculadas con la compra pública. La generación de utilidades es poco común. Existe poca incidencia de prácticas solidarias al interior de la organización.

 

4.2. Resultados del análisis del ingreso entre los clústeres

Prueba de Kruskal-Wallis para el ingreso de los integrantes de las OEPS

Ho: Diferencia significativa entre grupos

H1: No hay diferencia significativa

 

Esta prueba arrojó un p-valor=0.001, con lo cual se acepta la hipótesis nula de que existe una diferencia significativa en el ingreso entre las OEPS que conforman los diferentes clústeres.

 


 

Análisis de los intervalos de confianza

 

Gráfico 2. Intervalos de confianza del ingreso por clúster.

Gráfico, Gráfico de cajas y bigotes

Descripción generada automáticamente

Fuente: Elaboración de los autores basado en la ENOEPS (2020).

 

Se puede observar en el Gráfico 2 que existen diferencias estadísticamente significativas (DES) entre varios de los clústeres. Por ejemplo, el C3-Agrícola (USD 303), asociado con la agricultura y ganadería, presenta una DES en el ingreso con relación a los clústeres C1 (USD 386), C2-Textiles (USD 349), C4 (USD 400) y C5 (USD 342), es decir, el ingreso que perciben quienes son parte del C3 (USD 349) es menor con respecto a los clústeres mencionados al 95 % de confianza (ver Gráfico 1).

De igual forma, se evidencia que el C4-Servicios de limpieza (USD 400), vinculado con la compra pública y a los servicios de limpieza, tiene DES en el ingreso superior al resto, con excepción del C1. Asimismo, no se observan DES en el ingreso entre los clústeres C1, C2-Textiles, C5, C6.

 

4.3. Resultados en el análisis del ingreso entre organizaciones que realizan prácticas solidarias

Para estudiar el ejercicio de prácticas solidarias, se ha considerado a toda la muestra en su conjunto. Los resultados arrojan una diferencia significativa entre las organizaciones que realizan prácticas solidarias y aquellas que no, según se evidencia en el Gráfico 3.

 

Gráfico.3. Intervalos de confianza del ingreso por realización de prácticas solidarias.

Gráfico, Gráfico de cajas y bigotes

Descripción generada automáticamente

Fuente: Elaboración de los autores basado en la ENOEPS (2020).

 

En efecto, al analizar los intervalos de confianza del ingreso, se observa que las OEPS que realizan prácticas solidarias (USD 323) tienen un ingreso inferior, que es estadísticamente significativo, frente a aquellas que no realizan este tipo de prácticas (USD 362) (ver Gráfico 3).

Esto resulta muy llamativo dado que los aportes teóricos indican que las organizaciones que realizan prácticas solidarias generalmente presentan un mayor nivel de ingresos, fruto de la cohesión social existente al interior de las organizaciones. Se determina que en el caso ecuatoriano esto no se cumple.

Este estudio ha proporcionado una perspectiva reveladora sobre la dinámica de las OEPS en el contexto nacional. Aunque diversos autores indican que la implementación de prácticas solidarias dentro de estas organizaciones debería traducirse en ingresos más elevados, debido a la cohesión social que fomentan, los hallazgos han contradicho estas expectativas. La evidencia empírica revela que las OEPS que llevan a cabo prácticas solidarias, en realidad, presentan ingresos significativamente inferiores en comparación con aquellas que no siguen esta estrategia. Este descubrimiento plantea interrogantes importantes y resalta la necesidad de profundizar en la comprensión de los factores específicos que operan en el contexto ecuatoriano y que pueden estar contrarrestando los beneficios económicos esperados de la solidaridad organizacional. A medida que se avanza en la investigación de la Economía Popular y Solidaria en el país, se torna esencial explorar más a fondo estos fenómenos, lo que podría arrojar luz sobre estrategias más efectivas para el fortalecimiento de estas organizaciones y su contribución al desarrollo económico y social del país.

 

5. Discusión

El análisis de clústeres arrojó 6 perfiles que presentan un contraste significativo en cada una de sus variables. En primer lugar, se observó una concentración en 2 clústeres, C2-Textiles y C3-Agrícola, que abarcan cerca de 60 % de las OEPS. Esto resulta importante, pues indica que las OEPS se orientan más hacia la fabricación de textiles —con un grado de incorporación de valor agregado significativo en términos relativos—, vinculados a la compra pública, o, por el contrario, se orientan hacia la actividad agrícola, donde el valor agregado es bajo y la actividad económica brinda ingresos de subsistencia.

En este sentido, es importante destacar que, en Ecuador, la actividad agrícola está mayoritariamente a cargo de la población indígena, montubia y mestiza. En este contexto, la actividad productiva se rige por los principios de la economía comunitaria, caracterizada por una colaboración estrecha y una fuerte participación de la comunidad. Esta forma de agricultura promueve la preservación de tradiciones ancestrales, el respeto por el entorno natural y la diversidad de cultivos, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y la conservación de la biodiversidad.

Sin embargo, es relevante observar que esta modalidad de producción agrícola no se traduce en una generación significativa de Valor Agregado Bruto (VAB), en comparación con otras actividades económicas más orientadas hacia la manufactura, la industrialización o la exportación de bienes o servicios. Esto plantea desafíos económicos, ya que el país depende en gran medida de sectores con mayor capacidad de generar VAB para su desarrollo económico.

Es importante considerar que, en el contexto ecuatoriano, la relación entre las ventas y las exportaciones de las OEPS, con respecto al PIB, se sitúa en 1,30 %, equivalente a USD 1 400 millones para el año 2020 (IEPS, 2021b). Esto demuestra que el sector no aporta valor agregado en el total de la producción nacional, profundizando así la brecha entre las OEPS y las empresas con fines de lucro.

De acuerdo con información proveniente de la Encuesta Nacional de Organizaciones de Economía Popular y Solidaria 2021 (ENOEPS), solo 22 % de las OEPS registraron excedentes, lo que significa que 78 % de estas organizaciones no han logrado generar excedentes en sus actividades económicas. La incidencia del no registro de excedentes es alto en todas las actividades económicas. Por ejemplo, en la agricultura, 84,2 %; la elaboración de productos manufacturados, 79,3 %; la fabricación de textiles, 74 %; los servicios de limpieza, 84,6 %; entre otros. Se evidencia así una incidencia considerable de las OEPS que no han reportado excedentes, precarizando las condiciones del sector.

En tal virtud, se hace necesario explorar políticas y estrategias que puedan impulsar tanto la sostenibilidad de la agricultura comunitaria como su contribución al VAB, sin perder de vista la importancia de preservar la identidad cultural y las prácticas tradicionales que caracterizan a esta forma de producción. La búsqueda de un equilibrio entre el fortalecimiento de la economía comunitaria y la generación de valor económico agregado se convierte en un tema relevante para el desarrollo sostenible en Ecuador, especialmente el aporte de la EPS, el trabajo con la conservación de los bosques y la mitigación del cambio climático.

En términos generales, la gran mayoría de las OEPS no son generadoras de utilidades económicas. Si bien este aspecto no es el principal en el marco de la EPS, sí es importante para generar sostenibilidad económica, que posibilite a su vez cumplir con la misión social para la cual se ha desarrollado el emprendimiento. Este hallazgo es motivo de preocupación, dado que este sector económico no aporta recursos sustanciales a los emprendimientos y, por lo tanto, a las familias de los socios trabajadores, en comparación con el costo de la canasta básica familiar estipulado para Ecuador, en 2020, de USD 711,12 (Instituto de Estadísticas y Censos del Ecuador, 2020). Los ingresos obtenidos apenas pueden cubrir ciertas necesidades básicas, lo cual pone en duda a este sector como una fuente de trabajo e ingresos para personas que han sido desplazadas de la economía tradicional, como señalan la mayoría de los aportes académicos (Coraggio, 2011; Coraggio, 2018; Dávila Y Malo, 2014; Fonteneau et al., 2010b).

El clúster C2-Textiles se distingue por exhibir un óptimo desempeño económico relativo en el contexto estudiado. Se destaca su sólida vinculación tanto con la compra pública como con la predominancia de mujeres en las OEPS, las que, en su mayoría, adoptan la forma asociativa, y en menor medida, la cooperativa. Este fenómeno indica que los procedimientos de compras públicas llevados a cabo por las EPS, como parte de la política gubernamental, están generando un efecto positivo en estas organizaciones al propiciar la redistribución de ingresos desde el ente gubernamental hacia pequeñas empresas y emprendimientos (Aldas et al., 2022; Almeida Vélez, 2017). Esto, sin duda, fomenta la competencia e incentiva el aumento de la calidad en los bienes y servicios que ofrece este sector.

En relación con el análisis de los ingresos, se realizó una prueba de Kruskal-Wallis que reveló una diferencia significativa entre los clústeres. Podemos identificar tres grupos distintos.

El primer grupo está compuesto por los clústeres C2-Textiles, C5 y C6. Se excluye del análisis el C1, debido a su baja representación de OEPS no significativas. Estos clústeres presentan un ingreso promedio similar, oscilando entre USD 340 y USD 350. El segundo grupo es conformado por el clúster C3-Agrícola, que exhibe el ingreso promedio más bajo de todos, con USD 303. A pesar de esto, es importante destacar que este clúster es el más numeroso en cuanto a su tamaño. El tercero está integrado por el clúster C4-Servicios de limpieza, cuyo ingreso promedio supera al resto, alcanzando los USD 400.

Al examinar de manera integral las prácticas solidarias, se observa un patrón significativo. El clúster C3-Agrícola, relacionado con la actividad agrícola, alberga 40 % de las OEPS que se dedican a este tipo de prácticas, mientras que el clúster C2-Textiles, caracterizado por un rendimiento económico superior, agrupa solo a 20 % de las OEPS. Este descubrimiento se corrobora en el análisis de los intervalos de confianza de los ingresos en términos agregados, lo que demuestra una relación inversa entre los ingresos percibidos por los miembros de las organizaciones y la implementación de prácticas solidarias dentro de la entidad.

En este contexto, la necesidad de desarrollar métricas no tradicionales para evaluar el desempeño de las OEPS se vuelve aún más crucial. Además de los indicadores económicos convencionales, es fundamental considerar aspectos como la inclusión social, la sostenibilidad ambiental y el empoderamiento comunitario. Las métricas de inclusión social pueden calcular la capacidad de las OEPS para involucrar a grupos marginados, promoviendo la diversidad y la equidad en sus actividades. La sostenibilidad ambiental cobra importancia en un mundo cada vez más preocupado por el medio ambiente, y la medición de su impacto ambiental puede reflejar el compromiso de las OEPS con prácticas sostenibles. Además, evaluar cómo las OEPS mejoran la calidad de vida de las personas a través de la salud, la educación, la vivienda y otros aspectos fundamentales es esencial para comprender su impacto social.

La medición de la cooperación y la solidaridad puede cuantificar la capacidad de estas organizaciones para promover la colaboración entre instituciones y el apoyo mutuo entre sus miembros. Esta dimensión refleja los valores fundamentales de la Economía Popular y Solidaria. Además, las métricas pueden enfocarse en la capacidad de las OEPS para fomentar la innovación y el desarrollo local, impulsando la creación de empleo y el crecimiento económico en sus comunidades. En conjunto, estas métricas no tradicionales proporcionan una comprensión más completa del impacto económico y social de las OEPS en el marco de la Economía Popular y Solidaria, lo que es esencial para apreciar su contribución a la sociedad y su potencial para un desarrollo sostenible.

El instrumento empleado en esta investigación, la Encuesta Nacional de Organizaciones de Economía Popular y Solidaria (ENOEPS), tiene como objetivo la recopilación de datos que posibiliten la identificación de métricas no convencionales, que permitan examinar diversos aspectos de la Economía Popular y Solidaria en Ecuador. Este instrumento abarca múltiples dimensiones, incluyendo aspectos como el medio ambiente, el género, la prioridad otorgada al trabajo sobre el capital y la promoción de la solidaridad, entre otros.

Finalmente, la literatura en general establece conexiones lógicas entre variables, pero los estudios empíricos con muestras relativamente grandes son escasos, lo cual provoca que muchas propuestas académicas no sean contrastadas. La evidencia de menores ingresos para aquellos que participan en prácticas solidarias en comparación con quienes no lo hacen respalda la idea de que la búsqueda del bienestar colectivo en lugar del individual tiende a generar ingresos reducidos debido a los márgenes de ganancia más estrechos. No obstante, es esencial que las OEPS busquen un equilibrio adecuado entre los márgenes de ganancia y los costos asociados con la implementación de prácticas solidarias. A pesar de la importancia de estas prácticas, es crucial reconocer que su excesiva adopción podría tener un impacto negativo en la sostenibilidad económica a mediano y largo plazo de las iniciativas productivas (Benavides et al., 2018b; Dávila y Malo, 2014; Villalba-Eguiluz et al., 2020).

 

6. Conclusiones

Se ha evidenciado que la Economía Popular y Solidaria está comprendida por muchos matices que dificultan la intervención del Estado para fomentar y promover a este sector. Se identificaron 6 clústeres con diferentes características, tanto en actividad económica, género, vinculación a la compra pública, ventas, como en fuente principal de recursos.

Es llamativo que las organizaciones que se dedican a la actividad de la agricultura conforman el clúster más numeroso, pero, al mismo tiempo, el que tiene el peor desempeño económico, aunque sus prácticas solidarias son más recurrentes (Maestre et al., 2019). En contraste, la compra pública tiene un gran potencial, ya que las organizaciones que se encuentran vinculadas a ella tienen un mejor desempeño económico, pues se enfocan en actividades que tienen un mayor valor agregado, y donde su principal cliente es el Estado.

Como se pudo observar, existe una heterogeneidad importante en cuanto al ingreso entre los diferentes clústeres. Aquellos vinculados a la compra pública —C2-Textiles y C4-Servicios de limpieza— tienen mayor nivel de ingreso relativo —excluyendo del análisis a C1, por ser marginal—. De igual forma, al analizar de forma general, se observa que las organizaciones que no realizan prácticas solidarias al interior de las organizaciones tienen un mayor nivel de ingreso relativo, contradiciendo lo que indica la literatura de la ESS (Aldas et al., 2022; Coraggio, 2013; Defourny y Develtere, 2009).

Lo anterior puede explicarse por la gran cantidad de organizaciones que están vinculadas a la compra pública y que se centran en actividades con un mayor nivel relativo de valor agregado. Sin embargo, estas organizaciones operan de manera intermitente, dado que solo funcionan cuando obtienen contratos del Estado. Como resultado, la cohesión interna de estas organizaciones se ve debilitada.

El Estado ecuatoriano debe tener en cuenta el valor agregado generado por las actividades económicas de las OEPS al planificar su intervención. Es esencial ser consciente de la generación de valor en un sector antes de promover la participación de las OEPS. Sin embargo, este enfoque no solo debe limitarse a evaluar el valor económico, sino también a comprender las dinámicas del sector en su totalidad, incluyendo las causas estructurales de la falta de generación de valor.

Para fortalecer estas organizaciones se debe considerar la incorporación de valor agregado en actividades que aglomeran a tantas organizaciones, como la agricultura. Esta actividad es un sumamente relevante para la EPS, y la mejora en la producción y la comercialización de productos agrícolas puede beneficiar no solo a las OEPS sino también a las comunidades rurales en general. Esto incluye el fomento de prácticas sostenibles, la diversificación de productos y la optimización de las cadenas de valor.

Además, es importante considerar la ampliación del programa de compra pública para incluir la contratación de actividades más complejas que requieran una especialización por parte de los socios-trabajadores. Esto no solo impulsaría la participación de las OEPS en actividades que generen valor, sino que también permitiría la adquisición de servicios y productos de alta calidad. Dicha ampliación del programa de compra pública podría incentivar la formación y especialización de los miembros de las OEPS, en oficios, carreras técnicas y tecnológicas, en el campo de los clústeres analizados en el apartado 4, y con especial énfasis en actividades relacionadas a la compra pública, como servicios de alimentación, limpieza y fabricación de textiles, contribuyendo así a un mayor desarrollo económico y social del sector.

Es importante implementar un programa de capacitación masiva dirigido a los socios-trabajadores de las OEPS, focalizado en los sectores críticos que se han identificado en esta investigación, como la fabricación de textiles, la producción de alimentos y los servicios de limpieza, en hospitales, escuelas y empresas petroleras. Estos sectores han demostrado ser altamente rentables tanto desde una perspectiva económica como desde una social. A través de esta capacitación, los trabajadores podrían aprovechar plenamente las oportunidades que el Estado proporciona en sus áreas de especialización, al tiempo que se promueven y mantienen los valores y principios esenciales de la ESS (Bernardo, Hernández, & Serrano, 2023).

Este enfoque selectivo en la formación no solo fortalecerá la capacidad de las OEPS para abordar los desafíos específicos de sus sectores, sino que también maximizará su contribución a la economía solidaria. Los trabajadores adquirirán las habilidades necesarias y la experiencia requerida para operar en dichos sectores críticos, lo que a su vez impulsará el crecimiento y desarrollo sostenible de las OEPS. Al estar plenamente preparados y comprometidos con sus valores, los socios-trabajadores podrán mantener la integridad de la ESS y convertirse en actores clave en la promoción de la economía solidaria en Ecuador.

En el contexto ecuatoriano, la Economía Popular y Solidaria no se presenta como una opción particularmente atractiva para la población económicamente activa, dado que no constituye su principal fuente de entradas. Esta situación se deriva principalmente de la limitada capacidad de las OEPS para generar ingresos significativos que puedan contribuir sustancialmente a la mejora de la calidad de vida de sus socios-trabajadores. En la mayoría de los casos, los ingresos obtenidos a través de la participación en la EPS se consideran secundarios o complementarios, lo que resulta en que los trabajadores involucrados en este sector se encuentren en una situación de subsistencia, con escasas perspectivas de movilidad social ascendente.

En virtud de lo anterior, es fundamental que el Estado implemente una intervención integral que abarque tanto los aspectos productivos como los organizativos de las OEPS. Esta intervención se erige como un componente esencial para fortalecer y revitalizar la Economía Popular y Solidaria, cuya función debe consistir en actuar como un motor de desarrollo en el país. El objetivo es impulsar las iniciativas productivas sin que estas se vuelvan dependientes del Estado, de modo que puedan mantener su sostenibilidad en el tiempo, a través de la promulgación de políticas públicas coherentes que permitan la óptima operación de las OEPS, con principal énfasis en el sector real o productivo.

Finalmente, este estudio abre nuevas líneas de investigación en torno a la aplicación de métodos cuantitativos y al uso de variables cualitativas relacionadas con las prácticas solidarias para profundizar los efectos que aquellas tienen en la actividad productiva de las organizaciones de la Economía Popular y Solidaria, de igual manera, es necesario ampliar el análisis del manuscrito en torno a los incentivos tributarios existentes para las OEPS, en particular, evaluar si el tratamiento diferenciado provoca discriminación frente a otro tipo de empresas.

 

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener conflicto de intereses.

 

Declaración de contribución de autoría

Pablo Hidalgo-Romero: Metodología, Recopilación de datos, Análisis de datos, Redacción del borrador original, Supervisión. María Elena Pulgar Salazar: Metodología, Recopilación de datos, Análisis de datos, Redacción del borrador original Carmen Amelia Coral Guerrero: Conceptualización, Metodología, Recopilación de datos, Análisis de datos, Redacción del borrador original, Supervisión.

 

Apoyos

Esta investigación ha sido financiada por el proyecto de investigación de la DII UISEK, línea de investigación en Desarrollo y Transformación Social No. P021718, Emprendimiento social en Ecuador, perspectivas de internacionalización de la oferta productiva.

 

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[1]     Organizaciones de la EPS (OEPS)